TRASCENDIENDO DEL CONFINAMIENTO AL CO-CREAMIENTO

Las primeras semanas de confinamiento fueron un gran placer y reto para muchos, ere como tomar unas pequeñas vacaciones al inicio del año; pero no hay placer que dure cien días, cuando la incertidumbre invade nuestros hogares y la ansiedad nos toca a la puerta. En mi caso, a la cuarta semana de confinamiento nacional he empezado a aborrecer las estadísticas de escala de la pandemia, y tenido la gran necesidad de hacer un pico de productividad. Es por ello que he decidido escribir sobre este tema en el blog de esta semana, entendiendo por fin aquel adagio que tanto me repiten “a mal tiempo buena cara” y que yo por mi parte modificaré, “a confinamiento, oportunidad de co-creamiento”, entonces, entremos en materia.

Las libertades políticas acontecen dentro de esos escenarios en donde la libertad personal es coaccionada por un tercero llamado Estado, y que nos permite generar el “contrato social” en donde cedemos un poco de lo nuestro, para generar estados de equidad en donde la libertad de nadie, lesione los derechos de todos. Es aquí cuando encontramos dentro del concepto de libertad un atisbo de colectividad, justo cuando esa colectividad se ve atacada, es menester de los sistemas neoliberales como el nuestro, entrar a proteger el bien común. En este momento histórico, en donde el COVID-19 se ha declarado una pandemia mundial, entendemos que aquello que está afectando la economía, la comunicación, pero sobre todo la interacción social, no es algo de fácil combatimiento, necesitamos entonces soluciones específicas para acabar con el problema, como lo son una vacuna, o un tratamiento médico efectivo para nuestra recuperación… podemos demorar en ello, meses, incluso… años.

Este es el punto de partida de nuestro problema actual, ¿cuál es nuestro papel como humanidad para sobrellevar la espera de contrarrestar con éxito este virus?, sí, es una pregunta compleja, pero iniciar por encontrar en esto un reto que superar me lleva a comprender conceptos que antes parecían superfluos, ¿reinventarnos?, ¿innovar?, ¿cooperar?.

Ahora, volvamos al inicio de este texto, hay personas que diariamente están perdiendo la batalla contra el coronavirus, el equipamento de protección médico escasea, y las garantías del cuerpo de salud para cumplir sus funciones a cabalidad, son cada vez más precarias. Los laboratorios deben separar sus días entre el estudio del virus, el procesamiento de pruebas, y la investigación en torno a la búsqueda de una vacuna y un tratamiento eficaz, la ciudadanía global está completamente aislada y reconocemos que hoy la cuarta revolución trae nuevas formas de comunicación que apenas hasta ahora podemos utilizar con funcionalidad productiva. Pero adicional a ellos, a las empresas del sector privado que sostienen gran parte de la economía del país, también son los máximos creadores de empleos, son los más inestables en el sostenimiento de la crisis, ha aumentado los despidos masivos y la tercerización laboral nunca afecto de peor manera a los nuestros, ¿qué hacemos?.

Es aquí en donde entra a colación aquella frase que leí hace unos meses en el informe de la comisión de sabios creado en el país para pensar el futuro de la ciencia tecnología e innovación en el país, en función de estudios científicos, sociales, educativos entre otros. colombianos, los empleos de los próximos 30 años, aún, no han sido creados

El confinamiento es un momento para permitirnos generar ocios productivos que nos lleven a reflexionar sobre la construcción de soluciones basados en el diálogo intergeneracional que combine la experiencia de mercados con las nuevas formas de marketing digital, que lleve a pensar en la transición de nuestros modelos extractivistas basados en el petróleo, hacia un modelo productivista, basado en las cosechas y la explotación del campo con garantías para sostener nuestra vida humana. Hemos aprendido con el cierre de fronteras globales, que la creme que venden en internet fabricada en Medellín tiene grandes facultades de hidratación como aquella que comprábamos proveniente de Estados Unidos, que los artesanos pueden hacer mejores decoraciones para el hogar que las que comprábamos en Miniso, y en el mejor de los casos, hemos descubierto que después de todo no éramos tan malos en el Croché, que se nos daba bien aquello de hornear galletas, que nuestra escritura no estaba tan oxidada, pero lo más importante de todo, que ser Colombianos no genera comparación con el resto del mundo, porque nuestro objetivo no es ser los mejores para otros, es ser capaces y suficientes, para nosotros. Después de mucho tiempo pude volver a sentarme a oler una tasa de café de la sierra, al lado del café de Quindío y comprendí que los mercados son distintos, y que ahora el reto que se nos plantea es, ¿Cómo generamos desarrollo económico a través del correcto uso del teletrabajo, de las ventas por internet, y aprovechamos los espacios de educación virtual?, hoy tenemos el tiempo  suficiente para desarrollar nuestra capacidad de co-creación, hagamos un correcto uso de ella.

Es justo este el momento, en donde repensamos la funcionalidad de nuestras profesiones, en donde entendemos cuál es nuestro papel en el mundo y tratamos de sacarle el mayor de los provechos, en donde unimos liderazgos para encontrar empresas asociativas en donde todos tenemos una función y de allí, encontramos el éxito. Debe ser esta la oportunidad para que comprendamos que hay cosas que definitivamente tendrán de cambiar, carreras que deberán dejar de existir, profesiones que se deben crear, y un país, y una economía que tenemos que reactivar. Salir de la zona de prestación de servicios, la zona cómoda que nos permitía traer call centers de todas partes del mundo y empezar a ser generadores de verdaderas riquezas, no en manos de unos pocos, sino en mano de aquellos quienes día a día hacen crecer sus negocios con catálogos de venta por Instagram y ahorran el dinero de los locales, aquellos que han perfeccionado el arte de convencer por la web y hoy, son generadores de contenido, ese contenido, debe profesionalizarse, porque todos debemos entrar a esa honda, en donde construimos para todos, y entre todos.

Al terminar la cuarentena, seremos un poco más felices, un poco más honestos, un poco mejores padres, mejores hijos, mejores amigos, seremos más ágiles ante los problemas y le daremos más valor al tiempo, a aquellos quienes en la cuarentena prestaron sus servicios, como los médicos, los transportadores, los cocineros de restaurantes, los mensajeros de plataformas domiciliarias, los miembros de laboratorios, los científicos, los creadores de contenidos, los artistas que nos divirtieron todos los días, pero mucho más importante, nos admiraremos a nosotros, por haber aportado desde nuestros hogares, el ingenio para combatir, aquello que parecía incompatible. A nuestro lado, todo está volviendo a su lugar, la naturaleza está respirando, los ríos están retornando a sus colores naturales, los animales se están reproduciendo, estamos trabajando en equipo, solo que no estábamos siendo conscientes de ellos. Yo desperté hacia la co-creación, ¿y tú?

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