Los grandes retos de una Barranquilla metropolitana

En un mundo cada vez más interconectado las ciudades no son la excepción, y el crecimiento de estas cada vez es más latente a tal punto que sus linderos geográficos se van desdibujando, no solo por la integración geográfica que presentan, sino también por las realidades que comparten estos territorios. Este es el caso de temas como la movilidad, el medio ambiente, el ordenamiento territorial, la seguridad, el empleo, entre otros. 

Esta realidad se devela en Barranquilla y sus municipios circunvecinos, quienes conforman un área metropolitana y formándose de manera muy natural en las últimas décadas, presenta los retos propios de la metrópoli:

No es desconocida la imperativa necesidad de mejorar la accesibilidad y movilidad del Distrito de Barranquilla y los municipios aledaños (Puerto Colombia, Malambo, Galapa, Soledad y Baranoa); debido a la cercanía que estos presentan es recurrente que una persona que vive en estos municipios dormitorios tenga sus labores en el Distrito y deba utilizar el sistema de transporte público para llegar a su lugar de trabajo, por solo esbozar un ejemplo. 

Esta movilidad no solo se presenta al interior del área metropolitana, sino también en la conexión que tiene esta con el exterior, y es que Barranquilla se encuentra en un lugar privilegiado geográficamente ante el mundo, por ello es indispensable aprovecharlo en cuanto a la navegabilidad marítima y fluvial, y conexión aérea con el continente americano y los demás. 

De otro lado, este reto de interconexión debe ir acompañado de una planificación encaminada a proteger el medio ambiente, y es que debemos propender por unirnos nuevamente a la naturaleza, situación que la era industrial quiso quebrar a través de un mal uso de la tecnología y la energía. Y es que el Distrito de Barranquilla se caracteriza por tener tesoros medioambientales invaluables como la Ciénaga de Mallorquín, quien actualmente se encuentra en grave riesgo por la contaminación y factores económicos, sin olvidar los problemas de reciclaje y disposición de aguas hervidas que existen en el Área Metropolitana de Barranquilla. 

Por último y no menos importante, de nada serviría hacer frente a estos retos sino es con la compañía de las comunidades que se encuentran afectadas por estas situaciones, descubriendo sus necesidades, la historia de sus realidades y trabajando de la mano de ellas en el territorio, de nada nos serviría construir en una oficina, detrás de un escritorio, en la teoría que no siempre funciona en la práctica. Pero, ¿cómo hacerlo mientras la población crece día a día de manera exponencial? ¿cómo trabajar con cada Barranquillero si ya sobrepasamos el millón de personas? Este es otro reto que nos presenta la globalización y el crecimiento poblacional al que debemos hacer frente.

Ahora bien, ¿quiénes debemos hacer frente a estas realidades? Es imperativo que la ciudadanía y las instituciones gubernamentales busquemos una mejor calidad de vida, no solo para nosotros sino también para las generaciones venideras. 

 

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