CORONAVIRUS, UNA REFLEXIÓN PARA LA HUMANIDAD

Hay días de la cuarentena en el que siento despertar luego de que la pandemia ha sido controlada en gran parte del mundo, y lo primero que quiero saber es, ¿qué viene ahora?, sí, es la primera vez en mucho tiempo que me pregunto por el devenir, uno que no me incluye solo a mí, sino a todos, pienso en si esta situación que nos ha puesto a todos en jaque generará cambios abruptos en la economía y sociedad, si será la llegada de un nuevo renacimiento, como lo fue la peste negra. Si en este nuevo orden mundial en donde el oriente rompió las barreras del occidente y se vino a instaurar en las series que vemos en netflix, en las películas que ganan el Óscar, en la ropa que usamos, los elementos de diseño, pero algo mucho más complejo, vino a abrir un debate sobre si necesitamos ser como ellos, si es momento de trasladar a otros países regímenes políticos y derechos sociales completamente distintos a los que nos dijeron que eran los correctos, ahora, parece que los Europeos no son tan inmunes y los norteamericanos no lideran el mundo ya.

En este nuevo despertar, el Salvador es ejemplo de liderazgo político con un presidente que alcanza tan solo 38 años de edad, y China, enfermó y curó al mundo en tan solo unos meses. Abrimos y cerramos las fronteras, volvimos a ser nacionalistas y empezamos a preguntarnos si tal vez las pérdidas no hubiesen sido tan grandes si la revolución de la inteligencia artificial no se diera tanto a la espera. El COVID-19 “Coronavirus” llegó como un emisario de la naturaleza a decirnos, los mares, la tierra y el aire necesitan descansar de los mayores depredadores del mundo, el ser humano.

He visto el horizonte y no he encontrado zombies, ni legiones a lo resident evil defendiendo territorios, ese no será nuestro futuro inmediato, no teman por ello. Hay un peligro inminente que nos respira en la nuca, uno que se fundamenta en fake news y la vocación perdida de todos de ser comunicadores e influenciadores de nuestro entorno, animadores, tik tokers y hasta uno que otro analista del apocalipsis. Dicen que inicia un nuevo orden mundial, con una ciudadanía global que solo tiene para sí misma, la responsabilidad de autoregularse, reconocerse como diferentes en un panorama que requiere de derechos iguales, un nuevo orden mundial en donde el colectivismo y el civismo, empiezan a escalar por encima de la esfera del individualismo y el egoísmo, en donde el respeto, la conciencia y el amor, renacen en las flores que no fueron pisadas en cuarentena, en el agua que fluyó sin petróleo y los animales que tuvieron libertad mientras nosotros cumplíamos encierro.

Las enfermedades, por encima de las guerras, son circunstanciales a la evolución humana, y las epidemias, siempre juegan un papel crucial en la historia, el SARS en el 2002 y 2003, registró su primer brote en el sur de China, y terminó con 8.098 personas infectadas en 17 países, pero la mayoría de los casos se registraron en China y Hong Kong, pero hoy, somos la generación que presenció la expansión de un virus con la rapidez en que se esparce un rumor, que llegan los aviones a las terminales de transporte, con la rapidez en que damos la mano y decimos hola.

En este nuevo despertar, la Organización mundial de la salud, está proporcionando experiencia, vigilancia, sistemas, investigaciones de casos, localización de contactos y desarrollo de vacunas. Es una lección de que la solidaridad internacional y los sistemas multilaterales son ahora más importantes que nunca y que nuevamente nos estamos preguntando si es hora de generar producción de esfuerzo tecnológico acelerado que sustituya la fuerza de trabajo, ¿está en peligro la humanidad por los humanos? Con la declaratoria de pandemia global, hemos internacionalizado los memes, y puesto en marcha un gran plan para salvar nuestra salud mental, pero también, se ha evidenciado, una vez más, el déficit de los países para generar planificación nacional de crisis, y tener sistemas de protección civil efectivos, así como las deficiencias en saneamiento, vivienda y otros factores que dan forma a los resultados de salud, y es que ya después de lamentarnos por lo ocurrido, he leído a la ACNUR mencionar que “la respuesta a la epidemia debe abarcar, y de hecho, centrarse en aquellos a quienes la sociedad a menudo descuida o relega a un estatus menor. De lo contrario, fallará”. ¿Qué fallará?, el coronavirus, ha puesto a prueba nuestros principios, valores y humanidad compartida y justo esto ha puesto en jaque los extremos, a los muy ricos pero viejos, y los muy pobres pero necios.

La cuarentena en casa, ha llegado siguiendo el curso de la gran semana mayor, para ponernos en un estado de reflexión, hemos pensado como contrarrestar el virus, con la misma seriedad que debemos pensar cómo controlar nuestras acciones en un ecosistema en donde somos una parte más del gran rompecabezas del universo, ¿cómo descubrimos la convivencia entre las normas que nos rigen?, nuestra moral interna, las normas sociales y el régimen legal en el que estamos, ¿cómo empezamos a aferrarnos a lo que creemos, y con ello tomar conciencia de los cambios?, con acciones tan sencillas como lavarnos las manos, limpiar constantemente nuestro entorno, echar la basura en su lugar. Hoy pusieron en riesgo nuestra vida, a costa de que entendiéramos que tenemos lineamientos que cumplir que nos hacen menos vulnerables, que “Quédese en su casa”, no es una orden, es una oportunidad para salvarnos.

¡Llegó el momento!, para actuar como colectivo y entender nuestra ciudadanía, no solo para hacer frente a esta pandemia global, sino con todos los virus que nos han afectado por años, como lo son la corrupción, la desigualdad y el cambio climático. Es hora de despertar en ese nuevo mundo en donde estamos dispuestos a contribuir con nuestro planeta, con nuestra sociedad, con resurgir en este nuevo orden mundial en donde estamos dispuestos a desarrollar una nueva generación de aquellos que sobrevivieron, y repensaron el rumbo de una humanidad para descubrir que lo único que siempre hemos necesitado es nuestra ciudadanía responsable e ¡imparable!

Bienvenidos al nuevo mundo, en donde entre todos, marcamos la diferencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buy now